La historia interminable «Kike 100 maratones»
LA HISTORIA INTERMINABLE
LA PREVIA
Hace ya años me decidí por celebrar mi maratón nº100 en Río Boedo, convencido en buena parte por mis buenos amigos Raúl y David Villares, sabedores de lo que significa para mí esta maratón. Tenía claro que sería en esta edición de 2.025 cuando correría mi 100, y se lo anuncié a Gabriel hace año y medio, cuando coincidimos en la carrera de Simancas. En Geres el año pasado llegué a mi maratón nº90, y ahí prácticamente comenzaba el camino hacía el maratón nº100, yendo bien de plazo para poder redondearlo en Báscones.
El 18 de Enero estaba en Barxeta presentando «Confesiones Maratonianas», invitado por mi amigo Dárius, y predispuesto para correr al día siguiente la MABU, y a su vez ese día mi club celebraba la asamblea anual, en la que delegué mi voto en Antonio Aires, y en esa el presidente, Chema, propuso una excursión para acompañarme en mi maratón nº100 a Báscones, con respuesta muy positiva por parte de la gente del club. No había vuelta atrás, si bien en algún momento me agobiaba la búsqueda de maratones (y sus correspondientes logísticas) para poder redondear, apareciéndose algunos Ángeles de la Guarda, como Pepe o Pablo. Tras la MABU, que fue una experiencia increíble con gente muy acogedora por parte de la gente de La Mallá a tot Pulmó, vinieron las Murcia, Castellón, Badajoz, Zaragoza, Biarritz, Vitoria, Candeleda y Jaén, superando todas esas «misiones», y mejor de lo esperado, pues hasta en 5 ocasiones bajando de 3h25′ (en Zaragoza incluso bajé de 3h20′), una mejoría respecto al año anterior, en el que apenas en 2 de los maratones que corrí bajé de 3h30′, con ramplonas 3h28′. Con la nº99 a 13 de Julio, faltando 5 semanas para el gran día, todo apuntaba a un mes tranquilo, si bien cuando fuimos a Cantabria a correr un trail me resfrié, y lo arrastré alguna semana. También, el que quizá ha sido el mayor contratiempo con el que me he chocado en estos meses: Roque se está muriendo; Veo cada día su deterioro, cómo su vida se va consumiendo, y sabiendo que le quedan pocos días, aunque cada día nos da una lección de vida. Dudo encontrar otro gato más especial que él, que es un hijo para mí. También, me entristece el tema de los incendios forestales y lo que atañe, que es un déjá vu.
Van faltando menos días para el maratón, y más amigos confirman que vendrán, mientras en el chat del club organizamos la logística para esta excursión y acampada, y más amigos me escriben cada día, haciéndome sentir que voy a hacer algo importante, y pudiendo creer que es también importante para ellos. Quizá yo estaba más tranquilo, si bien sabía que esa calma en Báscones desaparecería.
El sábado al despertarme, descubrí a Roque ya muerto. Me partió el alma, aun sabiendo que más pronto que tarde ocurriría. Entristecido, estuve haciendo labores por casa y preparando los bártulos hasta pasadas las 12 llegaría Pepe a mi casa y pusimos rumbo a Báscones, que debido a un accidente y retenciones en la carretera llegamos más tarde lo previsto, sobre las 14.30. Allí enseguida vimos acampados a los de Tierra de Pinares, Marco, Guiller y Jorge. Montamos la tienda y nos pusimos a comer, y ya fue llegando la gente del club (me chafaron la siesta jejej), primero Myriam, Manolo y Patato, luego Antonio, Candi, Mari Paz, Gloria y Chuchi. Era un goteo, luego vendría Lázaro, Tatiana, Carlos Domínguez, Johana «con toda la tropa» como ella dice, Carlos Rodríguez con la caravana, José Antonio….. También veo a otros muchos amigos, habituales y primerizos aquí: Toño Tarazona, Gorka, Roberto, Raúl, Marquitos, Rubén, Isaac, Javi, Dani, Toni, Txema, Andrés, Teo….Se va notando el ambiente de carrera.
Allí ya empecé a notar los nervios, entre que me llamaban por todas partes, mas llamadas por teléfono y whatsapp me sentí un poco abrumado, por grato que fuera recibir tantas muestras de cariño. Me agobiaba un poco, pero no podía apartarme, precisamente porque mucha gente ha venido por mí. Llegaría también mi amigo Oscar (Doc), y enseguida nos pusimos a dar agua en el avituallamiento, percatándonos de la criba que estaba siendo la media maratón y la legua con tanto calor. En esas Toni me mojó con la botella (ya sabéis la clase de malandrín que es xD). Después de terminada la media y de la entrega de trofeos, en la que mis compañeros consiguieron podio casi todos en la legua (Antonio, Chuchi, Myriam, Mari Paz, Candi), cenamos al aire libre en la zona donde acampamos, y estábamos de sobremesa hasta que empezó a hacer fresco y recogimos. Pepe y yo nos fuimos a la tienda con intención de dormir, que creo me dormí pronto, si bien no paraba de pensar en mil asuntos, pasando por mi mente los pensamientos a modo de flashback. Me esperaba un gran día, de antemano.
LA CARRERA
A las 4.30 ya estaba muy desvelado, si bien sería a las 5 y algo cuando salí de la tienda para llenar un bidón de agua, y allí me encuentro con Toño, que tampoco podía dormir, y charlando un poco, entramos a la tienda y me puse a desayunar. Hablando casi se me hace tarde, me ponga la ropa para correr y voy a la zona de meta a por el dorsal, donde antes de las 7 ya está allí Gabriel. No tardaría en empezar a ver a quienes van llegando: José Oscar, Minerva, Rogelio, Julio, Paz, las Esnaola, Gocho, Miguel Ángel, Josico, Santi, Jose, Mari Ángeles, Mario, Javi Lozano, Javi Sanz, Pablo, Ferrán, Jesús, Gorriti, Ángel De la Mata, Elisabeth, Devesa, Paco, Antonio Huerta, Pepe Caballer, Edu, Lolo, Matías, Luís Anguis, José Vicente, las Esnaola…no falta nadie. Faltando pocos minutos voy a dejar la sudadera y la mochila, ya emocionado de antemano, y a la vuelta ya casi es el momento de la salida. Ya están por aquí Chema, Mari Jose y Oscar. Poco antes de darse la salida, Gabriel al micrófono anuncia que celebramos mi maratón nº100 y me pasa el micrófono. Luego tocaría «Carros de Fuego», y se daría la salida.
Empieza a notarse la emoción en esos primeros metros, dejándome llevar con Lázaro, si bien al poco de pisar la carretera me toca parar a atarme un cordón. No tardo en reincorporarme, aquí ya a la par con Johana, José Oscar y Pablo, que haríamos juntos gran parte del recorrido. Otra parada, me toca parar a atarme el otro cordón. Me quedo más para atrás, alcanzo a Txema y a Antonio López, que me quedo hablando con ellos y les cuento algún chiste. Acelero un poco para volver a alcanzar al grupo con el que iba, y en esas hacemos un grupeto más grande con Jesús, Devesa, Mario y Javi, que más o menos rodaríamos juntos hasta muy entrada la segunda vuelta. Nos cruzamos con los primeros, con Josico y Lozano en esas posiciones destacadas, y poco a poco nos vamos cruzando con más gente, Carlos Aparicio, el dúo asturiano (Isaac y Rubén), va José Antonio muy bien posicionado, cerca suyo Lázaro, Gorka…y llegamos al avituallamiento central, donde están Tomás y Merche, cojo agua e iniciamos la vuelta, y seguimos cruzándonos con corredores.
Nos acercábamos a Báscones, y estaban a la salida del camino Minerva y los familiares de José Óscar animando con una vuvucela. A la altura del puente están nuestros compañeros, que se unen a nosotros para hacer la vuelta por el pueblo. Otros cuantos compañeros animando allí en la zona del avituallamiento, habiendo llegado ya Víctor y David. Aprovecho para tomar el primer gel, y tras el paso del puente, donde estaba animando la Mari, ya paran nuestros compañeros, y seguimos los del maratón, y en esas nos vamos cruzando con Javi Sanz, con Txema y Antonio, con Mari Ángeles, con Pepe… entre chistes y buena conversación esto avanza bien, y nos plantamos de nuevo en el avituallamiento central, cogiendo ahora el camino de la derecha hasta la travesía a Collazos, y aquí en Collazos como de costumbre está Alicia con el tambor y Virginia y compañía en el avituallamiento. Aquí Johana para, algunos tiran para adelante, y yo hago señas para parar a esperarla, que paran también Pablo y José Óscar. Nos reincorporamos, si bien Johana ya da muestras de que va con reticencias, que como suele decir, «va fresca». Va Miguel Ángel con el coche abriendo la carrera, y poco después vemos a Oscar Buján destacadísimo, muy por delante de Josico, Javi Lozano y Josito, sus perseguidores, todo gente del ultrafondo. Más o menos ya se van perfilando los primeros puestos, y ahí nuestro José Antonio sobre el 10º puesto, poco por detrás de Rubén e Isaac.
Con Báscones cerca, otra vez que Johana para, ahí puedo intuir que le ha fallado la cabeza por lo que percibo, y también, paramos a caminar con ella. Nos alcanza Javi Sanz con un ritmo constante, y le seguimos, parece que Johana va sin dificultad. Llegando al pueblo, otra vez los compañeros se unen a nuestro paso para hacer juntos esa vuelta, cojo agua en el avituallamiento que me da Gloria, y aquí nos esperaban los dos Oscar (Doc y Torres), David y Víctor, que se incorporan al grupo con la idea de hacer los 15 kms. restantes. Al entrar al camino, nos cruzamos otra vez con Txema y Antonio, poco detrás iba Carlos Domínguez, y unos 200m. después Carlos Rodríguez, que no tenía intención de hacer los 42 (y no le seducía la idea de poder terminarlo andando), y en un giro de los acontecimientos Johana se dio la vuelta con él…me sabe mal, sobre todo por ella. Seguimos hacia adelante, cuando nos cruzamos por última vez con los primeros, con Oscar Buján ya con ventaja suficiente para saber que ganaba, y el trío perseguidor seguía compacto. Vemos a lo lejos a José Antonio con gestos de cansancio, pero en una posición destacada, y hará un gran tiempo.
Otra vez volvemos al avituallamiento central, y aquí se para Pablo, que dice que no le esperemos. En esas, vamos un poco más rápido, sobre 5’22», y alcanzamos a Luís Anguis, que corre unos metros con nosotros y se queda rezagado, y también alcanzamos a otra chica, y sin darnos cuenta estamos de nuevo en la travesía de Collazos, aquí damos alcance a Jesús Devesa, y allí en el pueblo nos percatamos de que está pintado en el suelo «Kike 100 maratones». De nuevo nos animan a rabiar Alicia y Virginia, ahí cogemos agua y aquarius, prosiguiendo, ese camino muy conocido por mi parte que me retrotrae tantos recuerdos. Calculo 7 kms. para meta, si bien muscularmente empiezo a ir justo. Sé lo que puede faltar para el avituallamiento central, que cerca suyo alcanzamos a Mario, y vemos poco antes del avituallamiento en el suelo pintado «Kike 100 maratones», y ha venido Carlos Rodríguez con la bici para acompañar en el último tramo. Pasamos también a Jesús, con ganas de «vendetta» y demarrarle, por haber tirado para adelante cuando íbamos en grupo, para un «puñal» cualquier ocasión es buena jejeje. Otra vez cogemos agua, aquí el avituallamiento está animadísimo (aunque falta la música de otras ediciones jejeje), y aquí comienza mi cruz, voy peor muscularmente, aunque no quiero decirles nada a mis compañeros. Voy más con el corazón que con las piernas.
Inevitablemente me toca parar, estoy cargado, y todos paran conmigo. José Oscar me echa agua, y Víctor me da Aquarius. Aquí lo duro es que sabiendo que no falta mucho, aún no vemos el pueblo, y alcanzamos a Ángel De la Mata. Me toca parar otra vez, y no quedando más de 2 kms, con una zancada más corta parece que por lo menos puedo correr sin tener que volver a parar. Ya llegamos al puente de nuevo, y allí nos están esperando Chema, Mari Jose, Antonio, Ricardo, Candi, Mari Paz, Chuchi, portando Antonio la bandera del club, y nos disponemos a recorrer los metros que quedan. En la travesía del pueblo se oye una caída, nos giramos y vemos a Chuchi en el suelo. Esperamos a que se reincorpore y proseguimos. Se ve la pancarta de meta, están a un lado Raúl y Marquitos, y choco la mano con ellos. Quedan pocos metros y allí veo a mi prima Chiki (la prima carnal de mi madre con la que se lleva 5 días). Beso el logo de Atletas y cruzo la meta emocionado, voy directo a la prima, y enseguida viene Ferrán a darme un abrazo, y Rogelio, y Marco, David, Víctor, Antonio, Chema, José Oscar, Minerva, Doc, Gloria, Patato, Gorka…..esto es un no parar; Tiempo de 4h00’59», que es lo de menos, y era casi lo planeado sobre el papel. Lloro de emoción, con «las lágrimas para llorar cuando valga la pena» que decía Sabina. Ha venido Plaza también para no perderse mi entrada en meta, y allí todos los amigos quieren una foto conmigo. También, han tenido detalles de gran valor sentimental para mí José Óscar y Minerva, Toño Tarazona, Julio y las hermanas Esnaola. Van entrando más amigos también, Jesús, Mario, Ángel, Javi Sanz, Pablo…
Voy a la zona del río, tengo que bañarme para recuperarme muscularmente, por lo menos para andar sin dificultad, y esas aguas parecen medicinales. Es un momento más calmado, llamo a mi madre para contárselo, y le paso el teléfono a mi prima. Este maratón va por mi pequeñín, Roque, que será el primer maratón que a la vuelta a casa no estará para recibirme. No habrá más ratos de lectura juntos, ni volverá a dormirse acunado por mí. Vuelvo a la zona de carrera, y también aprovecho para comprar pastas artesanas del Boedo. Daba tiempo para tomar algo y celebrarlo con Rogelio, Ferrán y Pablo, y llega el podio, que antes de ello me llama otra vez Gabriel y me entrega el diploma personalizado, y me vuelve a pasar el micrófono, que ahí hablo con el corazón, y luego se lo pasó a Chema, nuestro presidente, un padre deportivo casi para mí. Tras el podio, llega el momento de la comida, para todo el que esté allí, tan grata como de costumbre, y con el gusto de volver a ver a Susan y Javi Río pasados bastantes años. Al final, tras los ratos de café y sobremesa, Pepe y yo nos despedimos de Gabriel y familia, hasta el año que viene, porque está claro que volveremos. No tengo intención de renunciar a mi maratón predilecta, que desde que la corrí por primera vez solo falté el año que estuve lesionado todo el verano.
Nos marchamos, ponemos rumbo a tierras pucelanas, me voy de mi décima vez aquí con muy sabor de boca. Muy agradecido a Gabriel, a la gente de Báscones, a mi club, a tantos amigos que han optado por venir a la celebración de mi maratón nº100 en vez de hacer otros planes en medio del mes por antonomasia de las vacaciones, y siendo fiesta en tantos pueblos. Me quedan más satisfacciones, la de que mucha gente haya comprobado que todo lo que he contado de esta maratón y la hospitalidad de esta gente no es hipérbole ni exceso verbal. Y también, quien estuviera allí ha podido conocer el gran club y grupo humano que hay en Atletas Populares de Valladolid. Acerté eligiendo Báscones de Ojeda para mi nº100. Pero esto no es el final del camino, a algún maratón ya estoy apuntado, sin pensar en cifras redondas, que llegarán si todo sigue como hasta ahora, en este sueño, en el que muchas veces no sé si estoy despierto o si tengo los ojos abiertos. ¡Muchas gracias a cuant@s me leéis!
Enrique Benito Peñalva